Patrick Flanery
Nació en California en 1975 y se crio en Omaha, Nebraska. Tras estudiar cinematografía en la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York, trabajó durante tres años en la industria del cine antes de trasladarse al Reino Unido donde se doctoró en Literatura Inglesa contemporánea por la Universidad de Oxford. Publica regularmente artículos sobre cine y literatura británica y sudafricana en revistas académicas y también enSlightly Foxed y en el Times Literary Supplement. Actualmente vive en Londres. Absolución es su primera novela..
¿Tiene todavía el escritor un papel social en el mundo actual? ¿Cuál es?
Es una buena pregunta. Yo no era plenamente consciente de esto cuando escribía mi libro Absolución, pero al terminar mi segundo libro -no publicado todavía- si me di cuenta de eso. En parte porque cuando escribía Absolución no pensaba ni creía en su publicación. Creo que los escritores deberían mantener su papel social dentro del ámbito de la ficción sin entrar directamente en política, pero cualquier declaración sobre el mundo actual es entrar en política y por tanto desempeña un papel social.
El miedo, el perdón, el pasado, la pérdida, los errores, la reconciliación son algunos de los grandes temas de esta obra ¿Por qué sintió la necesidad de tratarlos?
El libro empezó como una investigación entre la escritura y la censura. La historia creció de forma caótica y orgánica, sin plan previo. Los temas fueron desplegándose a medida que fui avanzando. No empezó siendo una novela sobre Sudáfrica pero ubicarla allí dio mucho sentido a lo que yo quería tratar.

En una entrevista reciente a un autor argentino le pregunté lo que para él era el pasado. Respondió con una única palabra: Ficción. ¿Está de acuerdo?
El pasado es subjetivo. Mi relación con la memoria me fascina. Tengo recuerdos de cuando tenía un año y medio tan vivos que parecen ficción. Incluso aparecen cuando menos lo espero. En cuanto a Absolución debo decir que el pasado “verdadero” es inestable, por eso habló de distintos tipos de verdad que dentro de la CVR se explicaron aunque fueran contradictorias, verdad forense, narrativa, personal. Aquello me fascinó, permitir tantos puntos de vistas sobre hechos pasados.
Su novela es fragmentaria, 4 líneas argumentales que se suceden para contar una aparente verdad. ¿Cree que ese formato es el idóneo para trasmitir su mensaje?
Efectivamente, algunas partes presentan los mismos hechos desde distintas perspectivas, por eso, otras partes fechadas pretenden ser “más verdad” que las otras, aunque luego todo se complica. Incluso las recuerdos de Clare y de su biógrafo a veces se confunden.
Creía que el libro debía tener distintas voces para mostrar esas diferentes verdades.
Una obra comprometida socialmente, elegante y madura, ¿No es un debut sorprendente?
Esta es la cuarta novela que trato de escribir. Cuando escribía era consciente de que no se ajustaba a mis propias expectativas. En Absolución trate de escribir el tipo de libro que yo quisiera leer, pero además que contuviera algo más duradero, que años después siguiera siendo válidos.
¿Qué se propone como escritor, a qué aspira?
Son los críticos y los lectores quienes deben decir eso a medida que vaya publicando libros. No quiero convertirme en una especie de novelista de izquierdas propagandístico sino que trate de desmenuzar las complejidades del mundo, aunque las historias se desarrollen en el pasado
Ojalá la gente apague el ordenador y se siente a leer, si es posible Absolución. Lo que pasa con los ordenadores es que limitan la capacidad de observación. En mi caso me desintoxico leyendo a los clásicos rusos, es mi terapia para equilibrar el tiempo delante de la pantalla
Vendanos Absolución
Una obra de suspense literario para el lector reflexivo y una novela de ideas para el lector inquisitivo que quiera conocer la verdad







