Resena

Reseña

La vida y la muerte me están desgastando

Mo Yan

Por peperguez
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La vida y la muerte me están desgastando

Mo Yan

Resumen

El terrateniente Ximen Nao es ejecutado y baja al inframundo, donde le condenan de forma injusta a reencarnarse en un burro. Así comienza un ciclo de vidas, muertes y transmigraciones en distintos animales que le agotan pero nunca le hacen olvidar su existencia humana. En cada una de sus reencarnaciones sufre una nueva inju sticia...

28 de Mayo de 2009

PREMIO NEWMAN PRICE 2009 DE LITERATURA CHINA

Mo Yan nunca deja de sorprendernos. Cuando parecía agotado el filón de las sagas familiares en Gaomi del Noreste después de Sorgo Rojo y Grandes Pechos, Amplias Caderas, y realizado el giro al presente con Las baladas del Ajo, vuelve a dar otra vuelta de tuerca y a exprimir la segunda mitad del siglo veinte en la China profunda.

La novedad se sustenta en una perspectiva original, desde la cual trata la vida de una familia de terratenientes, ya que nos la cuenta el patriarca Ximen Nao, ya muerto pero reencarnado en el burro, el buey, el cerdo y el perro de la familia. De esa forma recorre más de cincuenta años de sus esposas, hijos y nietos, a la vez que repasa la revolución cultural, el gran salto adelante y la apertura capitalista de su país.¿Cómo percibe Ximen Nao la vida de sus parientes siendo su burro? ¿o su buey o su cerdo? Mo Yan naturaliza su visión hasta un grado en el que nos cuesta diferenciarlos de los seres humanos. El protagonista se ve limitado en el cuerpo del animal, pero su mente va conservando los recuerdos de las trasmigraciones y adquiriendo cada vez más experiencia en cada reencarnación.

El escritor chino tiene varios activos importantes en su escritura. El primero es lo vívido de sus relatos. Siempre nos habla de los olores, las texturas, los materiales, los vestidos, los colores, los gestos y movimientos que rodean cada escena. Sin quererlo estamos dentro de cada situación y giramos la cabeza hacia un lado u otro, viendo, oyendo y tocando lo que él nos dice, como si estuviéramos en un simulador del pasado. El segundo es el juego del tiempo, con Mo Yan, unos segundos pueden duran veinte páginas y unos años dos líneas. Convierte el paso de los años en un muelle que ajusta a voluntad produciendo el efecto deseado, enfatizando escenas aparentemente secundarias, pero claves en el desarrollo final.

El tercero son los diálogos, donde es capaz de sumar más y más personajes a una misma conversación sin que pierda ilación, transformando en una pequeña obra de teatro todos los momentos en que los personajes hablan en común. Su cuarto activo que se magnífica en este libro es el humor negro, los amoríos del burro, las cornadas del buey, las conversaciones de los cerdos, y los temores del perro pueden parecer sacados de cuentos infantiles, pero cuando les da el tratamiento adulto que se merecen no tenemos menos que sonreír. De hecho comparando el comportamiento con el sus familiares, resultan más humanos. De esta manera genera múltiples situaciones chocantes y hasta graciosas, sino fuera por que la supervivencia siempre está en juego. Su propia aparición como secundario de lujo que anota y escribe es una nueva demostración de su comicidad amarga.

Debemos decir que no somos parciales en esta crítica ya que Mo Yan es uno de nuestros escritores favoritos, pero si han confiado hasta ahora en nuestras opiniones, háganlo también esta vez y compren y lean este grandioso (por tamaño) ejemplar de inframundo y subdesarrollo ácido en hábitat chino que es este libro de Kailas.Nos ha gustado mucho: Viveza y humorNos ha gustado menos: Como siempre en él, tantos personajes nos pierden, menos mal que en la introducción tenemos una guía de los mismos.

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