Resena

1 de Abril de 2016

La resistencia íntima es una obra de filosofía cercana y cotidiana. Nos ofrece un horizonte de posibilidades reales para resistir a los dogmatismos y totalitarismos que la sociedad nos impone con unos valores del ámbito más obvio que tenemos: el cercano e íntimo. Alejándonos de los dos extremos que propugna la sociedad actual: el Yo y el Todos, el profesor de Filosofía Josep Maria Esquirol promueve un Nosotros en esa localización íntima y próxima que todos tenemos.

La idea nuclear es que la condición humana se encuentra a la intemperie. Estamos sometidos de unos factores externos erosionadores y disgregadores. Debemos intentar cuidarnos y protegernos ante tales factores. Hoy en día hay movimientos disgregadores que intentan abarcarlo todo, sin dejar márgenes. Tenemos que evitar esa homogeneidad.

Debemos alejarnos del gesto narcisista y centrarnos en el nosotros, dependemos unos de otros, lo cual es un regalo. Por tanto esa resistencia debe ser colectiva.

Desgrano a continuación sus opiniones expresadas en la entrevista que mantuvimos:

El Nosotros como resistencia al Yo y al Todos

La gracia está en el nosotros. El todos  tiene un punto de totalitarismo que aplasta por homogéneo. Por otro lado el Yo lleva a un aislamiento narcisista que no lleva a ninguna parte, es infecundo. El Nosotros no es homogéneo, incluye a los demás hasta etimológicamente. Algunas formas para pensar esa nueva constitución del Nosotros tiene que ver con la generosidad y el agradecimiento. Algo que vaya más allá del economicismo o del interés. Dar como lo debe hacer un buen profesor, un buen amigo. Cuando eso se produce llega el agradecimiento y la profundidad de ese Nosotros que puede durar para siempre.

Oda a los gestos sencillos y cotidianos

Entre las reivindicaciones de esta obra está lo sencillo y cotidiano. Debido a la mezcla de la herencia romántica y la existencialista se ha dado una situación en que la vida cotidiana y los gestos más sencillos han quedado aparcados y olvidados, parece que las cosas cotidianas son de segundo orden. Hay que reivindicar la fuerza y la pureza de lo cotidiano, no es nada banal. Esas cosas que se producen a diario tienen una riqueza plena.

Volver a casa

Lo más importante de la casa es el verbo, casar, que algo se convierta en familiar, en próximo, en cercano. Crear espacios que permitan la recuperación, la confianza.

Resistencia a lo abstracto como único bien

En nuestro mundo predomina lo abstracto con una verborrea abstracta también. Incluso el materialismo que se propugna no tiene que ver con la materia. No induce a tocar, a abrazar, a palpar la bondad de  la materia. Lo material, lo manual y lo cuidadoso han desaparecido.

Lo abstracto tiene toda su razón de ser, algo basado en la concreción real y en la experiencia de la vida que se abstrae demuestra una capacidad extraordinaria. Sin embargo muchos discursos hoy día no tiene conexión con lo real ni con la vida. Se alimentan a sí mismo, no orientan la vida, son vacío.

Resistencia al Imperio de la luminosidad

Otro de los elementos de esta sociedad es su luminosidad, un brillo aparente y cegador que contrasta con aspectos sencillos como el comer, el pasear, pero no como ejercicios aislados sino con todos sus elementos circundantes como el compartir con otros, charlar, prestar atención a aquello que vale la pena. No por el hecho de hacerlo a diario pierde sentido. Recordar que la palabra compañero viene de compartir el pan, algo que en buena compañía no tiene precio, es un regalo.

El cuidado de uno mismo como resistencia a la intemperie

Resistir es también cuidarnos, no ir siempre a la aventura sino protegernos y cuidarnos porque al hacer esto para nosotros mismos podemos cuidar a los demás. Un cuidado muy esencial entre el que no haya separación entre unos y otros. Con palabras cuidadas, con buen tono.
La filosofía, es decir el pensar, es el cuidarnos. No se trata de pensar para elaborar grandes sistemas abstractos. Así el cuidarnos está en la misma esencia de la filosofía.

Contra el dogmatismo de la actualidad

Hoy día el dogmatismo de la actualidad es algo que no se cuestiona, parece que tiene un valor indiscutible y hay que servir al dios de la actualidad 24 horas todos los días. El problema no es que la actualidad sea mala y no pueda ser objeto de atención, pero hoy día eso es el Todo. Por tanto un dogmatismo y un imperialismo que no sirve de nada. La vida es mucho más que estar al tanto de la actualidad. Eso empobrece nuestra existencia.

Las cosas no van a ir siempre bien

Vivimos rodeados de un exceso de positivismo. Ha habido una enorme producción de autoayuda  y se ha pecado de la utilización de un  esquema que no corresponde con la condición humana.  Se ha usado mucho la palabra superación, uno debe ser capaz siempre de superarse. No siempre es posible, las adversidades y las dificultades a veces son insuperables por intrínsecas. Es mejor enfrentarse a los problemas como siempre ha dicho la gente llana y de pueblo, A veces estaremos en el empate, otras podremos ganar, pero el mensaje de enfrentarse a los problemas es más austero y por tanto lleva a menos frustración . Si estas todo el tiempo hablando de la superación si eso al final no se supera, la frustración está servida.

El lenguaje banalmente optimista de la autoayuda ha llevado a más frustración que el arrostrar las dificultades de la vida.

Magnificos horizontes de cómo llevar una vida más plena aunque la intemperie de la sociedad actual amenace con arrasarnos si no cedemos a su imperialismo.

Por fin un libro de filosofía para meditar, reflexionar y actuar… resistiendo

 

 

 

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