Entrevista

Entrevista

Carmen Torres Ripa

10 de Enero de 2016

Por peperguez
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Leonora

Resumen

¿Quién no se ha preguntado alguna vez por la voluptuosa modelo que Klimt utilizó con obsesión en sus cuadros? ...

"Hemos llegado a donde estamos gracias a la rebeldía de la mujer"

Carmen Torres Ripa (Baracaldo, 1945) es periodista. Trabajó durante años en varios medios, como La Gaceta del Norte, El Correo, Radio Euskadi, ETB, Televisión Española o Telecinco y colaboró en las revistas Dinero y Elle, entre otras. Siempre ha estado conectada con su profesión y la ha compaginado con la dedicación a su numerosa familia. Su pasión por los viajes le ha llevado a publicar catorce guías y numerosos documentales en TV y revistas especializadas. Actualmente colabora en prensa escrita como articulista.

Ha publicado la novela Leonora (2000, reeditada por DeBolsillo en 2013), una historia ficticia sobre la compositora de música amante de Klimt. La mujer de las nueve lunas (Plaza & Janés, 2011), sobre Hildegard de Bingen, supuso su consagración como novelista. Con La dama del cisne, vuelve a explorar el mito de otra mujer del pasado, Leda, la que dicen fue una modelo clave en la obra de Leonardo da Vinci.

 

P.- En sus novelas las protagonistas son mujeres con carácter, talento e independencia luchando frente a  un mar de machismo ¿Cuál es el la razón de tal elección?

R. Las mujeres que elijo son rebeldes. Hemos llegado a donde estamos gracias a la rebeldía de la mujer.  Somos  eternas descontentas y esta situación nos ayuda a progresar. Cada libro obedece a un momento de mi vida. La vida gira en torno a la mujer y, sin embargo, la mujer pasa de puntillas por la historia porque la historia está escrita por hombres. No pretendo escribir libros femimistas ni femeninos. Tengo muy buenos lectores masculinos.

P.- El arte, la música y los conocimientos vedados para las mujeres son el paisaje de sus tres últimas novelas ¿Por qué le gusta tratar esos ámbitos en vez de otros más banales?

R.- Vivir sin magia, sin misterio, sin arte es perder la mitad de la vida. Hay que buscar siempre una gota de fantasía para separarse del mundo cotidiano.

 

P.- La realidad histórica se funde con la ficción hasta el grado de que es difícil definir el género de sus obras ¿Cómo le gusta a usted definirlas?

R.-¿Ud. sabe qué tenía en la cabeza Leonora, una bellísma compositora y modelo de Viena? ¿Ud. sabe qué pasó qué pasó en Bingen en la Edad Media? ¿Usted sabe quién era una hermosa monja que se llamaba Hildegarde? ¿Quién conoce la mente prodigiosa de Leonardo da Vinci? Creo que todos los sueños pueden ser una realidad en la historia. Yo cuento esa historia como la veo. Para mí es verdad, aunque son novelas no tratados históricos.

 

P.- El amor siempre está presente en sus obras ¿Qué papel desempeña con sus protagonistas?

R.- A Gabriel Garcia Márquez le pidió un chico, que quería escribir, un tema para una novela. El autor de “Cien años de soledad” le dijo: “Es fácil. En un lugar había una joven que se enamoró de un muchacho del pueblo y se casaron. Después fueron felices o no felices. La historia termina aquí”. Creo que sin amor no hay posibilidad de vivir. Idealizar ese amor o vulgarizarlo es una posibilidad del hombre.

 

P.- Cada una de sus obras tiene o bien varias líneas temporales o abarcan décadas como Leonora ¿Es el tiempo el que modela todo al final? ¿Es la perspectiva para juzgarnos?

R.- Continuamente hay que hacer referencia al presente. Las novelas deben desarrollarse en el siglo XXI porque el pasado histórico puede ser muy lejano. Me gusta lleva a mis personajes de hoy de la mano a distintos periodos históricos.

 

P.- ¿Cuánto de su labor periodística se funde en sus novelas?
¿Cuánta documentación necesita para sentarse a escribir?
¿Cree que desde la ficción se puede escribir otra realidad que el periodista no puede?

R.- El oficio de escribir lo he conseguido con el periodismo y, como el periodismo me apasiona, siempre se me escapa algún personaje de mi profesión.

La documentación es fundamental. Puedes inventar historias pero no reescribir la historia. Los sucesos que relato siempre son auténticos, los que viven en mis sueños son los personajes. Antes de escribir una novela me documento mucho. Con Leonora viajé a Viana, con la mujer de las nueve lunas a Bingen, la Selva Negra, Lovaina, Luca, Florencia. Con “La dama del cisne” a Paris, Amboise, Vinci, Florencia… No pudo describir unos lugares donde no he estado. Necesito respirar el aire, pisar la tierra, ver el cielo que vivieron Hans, Samuel o Maurice. “La mujer de las nueve lunas” me llevó cuatro años, dos “La dama del cisne” . Nada es fácil.

El periodismo es la realidad, la novela es crear la otra realidad.

 

P.- ¿Cuando escribe lo hace para el lector o para usted misma?

R.- Cuando escribo siempre pienso en los lectores. Escribir y no publicar es una imbecilidad.

 

P.- ¿Qué tipo de lector desearía que se acercará a sus obras?

R.- Todos. Creo que hay un gran desconocimiento de mis novelas. Veo escritores que entran en el mundo del cotilleo, programas de concursos televisivos, tertulias de famosos que ayudan mucho a llegar al gran publico. Sé que Leonora, por ejemplo, puede gustar a cualquier lector.

 

P.- ¿Qué mensaje le gustaría que les quedará?

R.-Nunca pienso en mensajes.

 

P.- Puede “vendernos” en pocas frases sus tres últimas novelas?

R.- “Leonora” La mujer que protagonizó “El beso" de Klimt, ¿quien era esa mujer enamorada y rendida al amor? ¿Qué había detrás de esa sumisión y languidez? Así nació Leonora, una mujer que reivindica el derecho a la creación femenina. La mujer no es sólo inspiración. Puede componer una sinfonía, ser modelo de pintor y, además, albergar vida en su cuerpo. Un milagro exclusivamente femenino. Con Leonora se puede conocer la historia de principio de siglo XX en Europa hasta llegar al nacimiento del siglo XXI. Amor, guerras, campos de concentración, intriga.

"La mujer de las nueve lunas”. Hildegard estaba dentro de mí hace muchos años. Entraba en mis sueños y se apoderaba de mi cabeza. Sé que ella quería vivir ajena a mi pensamiento, pero me necesitaba para expresarse. Dibujé su imagen en el aire del vacío.  Era fogosa, una mujer dentro de un convento medieval viviendo un continuo y extraño orgasmo divino. Creo que tenía frío pero era ardiente. Permanecer en el relato es la eternidad que le di para siempre.

“La dama del cisne”  Es la historia que me gustaría pensar que existió entre Leonardo y Leda. La heterodoxia del amor un el sueño de la inmortalidad que nunca a lo largo de los siglos ha desaparecido de nuestra cabeza.
Creo que soy una Sherezade del siglo XXI, con una soñadora vienesa, una mujer de nueve lunas y una dama con un cisne. He aprendido a vivir en el aire pero sin tocar el aire.

 

P.- ¿Cree que la literatura tiene todavía un papel social hoy día?

R.- No concibo una casa sin una biblioteca y un día sin un periódico.

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