Curiosidades

Las 50 mejores frases finales de la literatura (de la 31 a la 40)

29 de Marzo de 2016

Toda buena historia merece un buen final. Algunos autores consideran que los finales de los libros son lo de menos, sin embargo hay libros muy interesantes que echan a perder buena parte de la historia con un mal final.

Terminar suele ser una obligación; terminar bien, un difícil arte

 

     

31. Las vírgenes suicidas - Jeffrey Eugenides

 

“A fin de cuentas, daba igual la edad que tuviesen, el que fueran tan jóvenes, lo único que importaba era que las habíamos amado y que no nos habían oído mientras las llamábamos, que seguían sin oírnos ahora, aquí arriba, en la casa del árbol, con nuestro escaso cabello y nuestra barriga, llamándolas para que salgan de aquellas habitaciones donde se habían quedado solas para siempre, solas en su suicidio, más profundo que la muerte, y en las que ya nunca encontraremos las piezas que podrían servir para volver a unirlas.”

 

 

32. Los últimos días de Pompeya - Edward Bulwer Lytton

Dione es ya mi esposa. ¿Y me preguntas si soy feliz? ¿Que podría ofrecerme Roma que igualará lo que poseo en Atenas? "Así discurre mi vida, Salustio, y te ruego vengas a verme, pues no puedo olvidar todo cuanto hiciste por mi. ¡Buena suerte!-

 

         

33. La Barraca - Blasco Ibáñez

 

Y allí aguardaron el amanecer, con la espalda transida de frío, tostados de frente por el braseo que teñía sus rostros con reflejos de sangre, siguiendo con la pasividad del fatalismo el curso del fuego, que iba devorando todos sus esfuerzos y los convertía en pavesas tan deleznables y tenues como sus antiguas ilusiones de paz y trabajo.

 
           

34. El lobo estepario - Hermann Hesse.

Alguna vez llegaría a saber jugar mejor el juego de las figuras. Alguna vez aprendería a reír. Pablo me estaba esperando. Mozart me estaba esperando.

 

       

35. El túnel - Ernesto Sábato

Y los muros de este infierno serán, así, cada día más herméticos.

 
        

   

36. Ulises- James Joyce

 

Yo era una Flor de la montaña, sí, cuando me ponía la rosa en el cabello como hacían las muchachas andaluzas, o me pondré una roja, sí, y cómo me besaba junto a la muralla y yo pensaba: bien, lo mismo da él que otro, y entonces le pedí con la mirada que me lo pidiera otra vez, sí, y entonces me preguntó si quería decir sí, mi flor de la montaña, y al principio le estreché entre mis brazos, sí, y le apreté contra mí para que respirara todo el perfume de mis pechos, sí, y su corazón parecía desbocado y, sí, dije sí, Sí quiero.

 
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fiesta-ernest hemingway-978849759793737. Fiesta - Ernest Hemingway

“Si” dije, “¿no es bonito pensarlo?”

 

 

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38. Pedro Páramo - Juan Rulfo

Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.

 
             
 

39. Solaris . Stanisław Lem

 

¿En nombre de qué? ¿Esperando que ella volviera? Yo no tenía ninguna esperanza, y sin embargo vivía de esperanzas; desde que ella había desaparecido, no me quedaba otra cosa. No sabía qué descubrimientos, qué burlas, qué torturas me aguardaban aún. No sabía nada, y me empecinaba en creer que el tiempo de los milagros crueles aún no había terminado

 

       

40. Ubik - Philip K. Dick

 

Quisiera saber qué significa esto. Es lo más extraño que he visto nunca. Casi todo en la vida tiene su explicación, pero... ¿a santo de qué sale Joe Chip en una moneda de cincuenta centavos?. Era la primera muestra de dinero Joe Chip que veía. Intuyó con un escalofrío que encontraría más en sus bolsillos y en su billetero. Aquello era sólo el comienzo.

 

 

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