La muerte del padre de Karl Ove Knausgård

Maquetaci—n 1

“Escribir es sacar de las sombras lo que sabemos”, afirma Karl Ove Knausgård en este primer tomo de sus escritos autobiográficos. Es decir, arrojar luz sobre aquello que el escritor considera digno de ser comunicado, o afrontar lo que, oculto o camuflado, ejerce tal influencia sobre el autor que se hace conveniente la catarsis que un completo ejercicio de memoria proporciona.

Aquí el proustiano sabor a magdalena evocadora lo encuentra Knausgård en su costumbre de visualizar rostros en los dibujos de la solería, práctica incontrolada que le lleva a recordar un episodio de este tipo en su infancia, detonante de la narración. Según parece, este extendido hábito se debe a la importancia que, para el recién nacido, tiene la amable presencia de los rostros de sus progenitores. Y es ante el de su padre que, un ya crecido narrador, aún permanece vigilante y temeroso, intentando reconocer en su expresión indicios del afecto que reclama y no percibe.

Y si la figura del padre es un factor determinante en la formación psicológica de cualquier niño, con mayor motivo lo será para los que tengan que sufrir las exigencias, los desprecios, o simplemente la frialdad de aquel a quien desean agradar a toda costa. Si además ese padre se distancia de su familia y acaba usando el alcohol para destruirse de la forma más brutal, comprenderemos la necesidad de conjurar fantasmas mediante un rito purificador, liturgia que toma cuerpo en el libro a través de la minuciosa limpieza que el autor y su hermano llevan a cabo en la casa de la abuela, donde acaba de morir el padre.

Una casa que se erige en símbolo de la mente del narrador, dotando de sentido la reparación diligente de la bíblica destrucción organizada por el padre, y el empeño en realizar el funeral en ella, en alusión a la necesaria interiorización de la pérdida.

Pero el texto también contiene otros recuerdos de infancia y adolescencia que provocan en el lector una conveniente empatía, y al que quizás permitan reconocerse en el relato de las primeras aproximaciones al alcohol o de los primeros y torpes escarceos amorosos; en las frustradas veleidades musicales o en esos atormentados sentimientos que tanto llevan a temer la exclusión como a recrearse en la idea de ser alguien especial. Aunque también podemos compartir la imagen del porfiado lector de autores de vanguardia que compensa la provisional incomprensión de sus textos con el prestigio que el conocimiento de los mismos proporciona; o el rechazo visceral ante la presencia de un padre ataviado con prendas y actitudes que suponen, para el hijo, un intrusismo en una juventud que ya no le pertenece. Y, por supuesto, asistiremos al vigoroso estallido simultáneo de la primavera y del primer amor, porque “las emociones son como el agua, se configuran siempre según el entorno”.

Un texto, pues, evocador y de lectura fácil, en el que se imponen emociones como el dolor de la madre por la imparable degradación del hijo, o el sentimiento de liberación de unos hijos ante la definitiva desaparición del padre. El relato de unos hechos que necesitan ser fijados para poder ser comprendidos y, finalmente, asimilados.

Ficha técnica

Traducción Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
504 páginas
22,90€

Karl Ove Knausgård está luchando con su tercera novela casi diez años después de que su padre se emborrachara hasta morir. Quiere que sea una obra maes­tra, pero le atormentan las dudas sobre su talento como escritor. Su mente deambula entre sus frustraciones actuales y su relación con su familia y el pasado: su infancia, las inseguridades de la adolescencia, el descubrimiento del sexo, del alcohol, esa «bebida mágica», su pasión por el rock… La muerte prematura de su conflictivo progenitor suscitó en él sentimientos que aún no ha conseguido aceptar. Ésta es la primera novela de las seis que conforman Mi lucha y que pueden ser leídas de forma independiente o como partes de un ambicioso proyecto. El autor se embarca en una exploración proustiana de su pasado y el resultado es una novela tan profunda como absorbente que nos atrapa desde la primera página.

Reseñado por Rafael Martín

Escrito por Karl Ove Knausgård

Nació en 1968. Debutó en la literatura en 1998 con una aplaudida novela, Ute av verden (Fuera del mundo), gran éxito de crítica y ventas, y por la que recibió el premio de los Críticos de Noruega, que hasta entonces nunca había sido otorgardo a una primera novela. La segunda, En tid for alt (Un tiempo para todo) (2004), también resultó un acontecimiento. Knausgård se embarcó en otoño de 2009 en un proyecto literario sin igual. Su obra autobiográfica Mi lucha es, en más de un sentido, una gran proeza literaria: está compuesta por seis novelas, y la última fue publicada en otoño de 2011. A la primera le fueron otorgados en 2009 el prestigioso Brage Award y el Morgenbladet Award al mejor libro del año, y en 2010, el P2 Listeners’ Prize; los tres primeros volúmenes fueron galardonados con el Sorlandet Literary Prize también en 2010. Este fascinante experimento literario, además de ser un gran éxito de crítica y de recibir numerosos galardones, ha suscitado un gran interés en los medios de comunicación y entre los críticos literarios y los lectores, y el resultado han sido cientos de artículos, comentarios, ensayos, notas en blogs y debates. Cuando fue publicada la sexta novela, las primeras cinco ya habían vendido en Noruega la increíble suma de cuatrocientos mil ejemplares. Esta ambiciosísima gesta literaria ha despertado, además, un enorme interés internacional, con quince traducciones en marcha.

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