Mi vida – Marc Chagall

Texto autobiográfico, a modo de memorias, escrito por Chagall entre 1922-23, cuando decide abandonar Rusia por segunda y definitiva vez, desilusionado por la revolución, y dirigirse a París. Apenas cuenta treinta y cinco años, edad algo temprana para escribir unas memorias.
Escrito al modo que sus pinturas, ingenuo, naif, colorista y emotivo. Textos breves, frases cortas, a veces sólo palabras. Ideas, imágenes. Recuerdos de la infancia, sueños, flashes de sus familiares, del paisaje de su Vitebsk natal. El mundo hebraico que le rodea, lleno de tradiciones, ritos, leyendas, celebraciones, canciones…todo queda grabado en la memoria del niño que fue. Los primeros estudios, el desplazamiento a San Petersburgo para estudiar arte, los cuatro años que pasó en París impregnándose de clásicos y contemporáneos, conociendo a artistas y escritores, descubriendo una deslumbrante vida, absolutamente ajena a lo que conocía hasta el momento. LEER MÁS

La estancia en Berlín, el descubrimiento del grabado, el retorno a Rusia, su boda, la primera guerra mundial, la revolución.

«¡Mi ciudad triste y alegre! De niño te observaba desde nuestro umbral, pueril. A mis ojos de niño te muestras luminosa. Cuando el tabique me molestaba, me subía a un pequeño pilón. Si aún así no conseguía verte, subía hasta el tejado. ¿Por qué no? Mi abuelo también subía. Y te contemplaba a mi gusto». (pág. 9)

Todos estos recuerdos están contados a modo de flashes, comentarios, ideas, poemas, imágenes sueltas, algo deslavazados, y aparentemente incongruentes, sobre todo en la parte referida a la infancia, casi como si fuera un niño el que contara su propia niñez. Conforme va introduciéndose en la vida adulta, a la par que en el mundo artístico, los textos aparecen más sólidos y congruentes, si bien no abandona en ningún momento un estilo entrecortado e ingenuo:

«De repente, se abre el techo y un ser alado desciende con estrépito y rapidez, llenando la habitación de corrientes y nubes.
Un crujido de alas que se arrastran.
Pienso “¡Un ángel!”. No puedo abrir los ojos, todo es deslumbrante, demasiado luminoso.
Tras fisgonear por todos lados, levita y se escabulle por la grieta del techo, llevándose con él toda la luz y el aire azul.
Vuelve a oscurecer. Me despierto.
Mi cuadro La aparición evoca este sueño».(pág. 103)

Nacido en 1887 en Vitebsk (actual Bielorrusia), en el seno de una familia judía, Mark Zajárovich Shagal, Chagall, se hizo a sí mismo como pintor, aunque pasara por diversas escuelas artísticas. En el efervescente París de principios de siglo fauvismo y cubismo dejan huella en su paleta, pero sobre todo, es el contacto con el mundo artístico lo que amplía enormemente el universo del artista ruso. Chagall recrea el entorno pictórico en su primera etapa parisina (1910-1914) evocando la vida y la cultura judías en la Rusia pre-revolucionaria. Pintó inspirado en los recuerdos de la infancia, los relatos escuchados al amor de la lumbre, en las largas noches de invierno, en una mezcla de ruso y yiddish. La comunidad judía rusa de la pequeña población donde vive sus años infantiles mantenía fuertes lazos sociales, y el pequeño captaba ese espíritu, que queda reflejado en su pintura.

Tras los años de guerra y revolución, con la que colabora en un primer momento desde el ángulo artístico, la emergencia de la abstracción y el malestar en el seno del colectivismo soviético le llevan a emigrar, esta vez para siempre.

«Mi alma, parecida a una habitación húmeda, rezuma lentamente.
La esperanza queda disimulada en la cartera de cuero.
Aquí está mi juicio y la densidad de todas mis ilusiones.
Nieva. Hace frío. No hay leña.
Me han instalado en dos habitaciones que pertenecen a un apartamento ocupado por una numerosa familia polaca.
Sus miradas herían, como espadas».(pág. 187)

Chagall sale de Rusia en 1922, pasando por Lituania antes de llegar a Berlín, donde permanece hasta 1923, comprobando la situación de las obras que en su anterior estancia berlinesa había dejado en depósito al marchante Herwarth Walden. Allí renueva relaciones con otros artistas exiliados y se inicia en las técnicas del grabado, puesto que en Berlin había una buena tradición gráfica. Pone a prueba este aprendizaje ilustrando, precisamente estas memorias, Mi vida. A su llegada a París Vollard le encargará ilustrar Almas muertas, de Gogol, y las Fábulas de Lamartine.

En abril de 1924 Chagall y su esposa se instalarán en una pequeña población cerca del Somme, y luego en verano, lo pasarán en Bretaña. Dos años más tarde Chagall descubrirá la Costa Azul y se instalará con su esposa Belle y su hijita Ida en una casa cerca de Toulon. El nazismo incluirá la obra de Chagall como arte degenerado. En 1941 se refugiará en Nueva York, volviendo a París en 1948, comenzando la decoración de la Catedral de Metz, luego la ópera de París. Trabajará con la cerámica, la vidriera y los tapices. Morirá, longevo, en París en 1985.

La edición de Acantilado incluye las ilustraciones originales del artista, lo que da un tono delicioso a la lectura.

Ariodante

FICHA DEL LIBRO

Título: Mi vida | Autor: Marc Chagall | Traducción: Martí Bassets | Editorial: Acantilado | Páginas: 224 | Precio : 14€ | Reseñado por: Ariodante |

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