Caín – José Saramago

Cuando dos semanas atrás recibimos Caín lo leímos al momento, Saramago se lo merece. Sin embargo no lo reseñamos de inmediato puesto que notábamos que nos faltaba alguna pieza para completar el puzzle. Por eso preferimos esperar a la rueda de prensa de hoy lunes para encontrarla. En su discurso Saramago nos dijo que ‘no escribe para agradar ni para decir la verdad sino para desasosegarnos’. (más)


Y a fe que lo consigue. Saramago, genial escritor de ficción, respetado y admirado literaria y socialmente, cuando se remanga en fregados religiosos comienza a desbarrar. El grado de deslizamiento dejamos que sea el lector el que lo juzgue. Nos explicaremos: la pasión escribiendo es buena, el entusiasmo con el que se crea también, pero el ímpetu con el que arremete contra Dios, no creyendo en él, sólo es comparable con el quijotesco ataque a los molinos (al menos Alonso Quijano los creía reales). Si unas pocas líneas de cualquiera podían hacernos merecedores de la hoguera, imagínemos mil quinientas páginas de biblia. Fácil para cualquiera, pero exageradamente sencillo para un genio de la trayectoria de Saramago.

Caín es un libro que trata literalmente la biblia, de la cual incluye una paráfrasis a lo largo de más de cincuenta páginas, crucifica a Dios con una socarronería y una ironía épica, combinándola con un sentido del humor populista y chabacano. Todo eso para desasosegarnos… ¿a quiénes? Y lo que es más importante ¿por qué? Ni un motivo o una razón, nada. Si tuvo problemas en su vida con la iglesia, que les ponga en su sitio; si sufrió por que alguien le hizo daño al tratar letra por letra la biblia, que señale quién y por qué. Pero que ataque a su inexistente divinidad sin indicar ni un solo motivo práctico en la actualidad ni contra que institución o personaje real va, ciertamente cumple con su propósito: desasosiega. El lector razonable notará que esa ausencia de motivación rebaja un texto más influido por unos desconocidos sentimientos que guiados por su intelecto.

Quiénes aprecien la biblia posiblemente le hayan echado en cara su falta de valor en emprender la misma empresa con el libro sagrado del Islam, por que sin que nadie se lo preguntara mientras hablaba de su próximo libro dijo “no, no tratará sobre el Corán, sino sobre la ausencia de huelgas en la industria de armamento”. Por lo menos hay ahí un enemigo real al que sólo la hipocresía política salva del desastre.

Mientras tanto, en vez de contarnos su desasosiego religioso, nos vende el nuestro, haciéndonos pagar por el sosiego que nos quita. Por último comentó que “los pocos años que le quedan los dedicará a ampliar su acción social”. Esperamos que lo consiga, que haya exorcizado sus fantasmas y retorne al maravilloso mundo de la ficción que tantas alegrías nos ha dado.

RESEÑA DE LA EDITORIAL

Si en El Evangelio según Jesucristo José Saramago nos dio su visión del Nuevo Testamento, en Caín regresa a los primeros libros de la Biblia. En un itinerario heterodoxo, recorre ciudades decadentes y establos, palacios de tiranos y campos de batalla de la mano de los principales protagonistas del Antiguo Testamento, imprimiéndole la música y el humor refinado que caracterizan su obra.

Caín pone de manifiesto lo que hay de moderno y sorprendente en la prosa de Saramago: la capacidad de hacer nueva una historia que se conoce de principio a fin. Un irónico y mordaz recorrido en el que el lector asiste a una guerra secular, y en cierto modo, involuntaria, entre el creador y su criatura.

Ficha del Libro

Título: Caín | Autor: José Saramago | Editorial: Alfaguara | Traducción de Pilar del Río | Páginas: 200 | Precio : 18,50€

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